Potencial de futuro

La nanociencia y la nanotecnología tienen un enorme potencial para contribuir a modelar la sociedad del futuro generando nuevo conocimiento fundamental y aplicándolo en tecnologías innovadoras. Estas tendrán un papel fundamental en el crecimiento económico futuro y contribuirán a incrementar la velocidad del avance tecnológico general llevando otras áreas científicas y tecnológicas a su máximo potencial. Dada su transversalidad, también podrán construir sinergias con otras disciplinas revolucionarias con gran impacto como la ingeniería genética o la inteligencia artificial.

Actualmente la investigación en nanociencia y nanotecnología está presente en muchos sectores en los que se están desarrollando y mejorando una gran variedad de productos pero hay  tres sectores que son especialmente importantes desde un punto de vista económico y de impacto social: las tecnologías de la información y la comunicación, el medio ambiente y la salud humana.

La nanotecnología hace años que está presente en el campo de las tecnologías de la información pero la inevitable pérdida de confinamiento asociada a la miniaturización extrema que ha alcanzado la industria de los transistores requerirá un cambio tecnológico en los próximos años. Hay varias disciplinas candidatas a liderar la futura revolución de las de la información en la escala nano como la espintrónica, la electrónica molecular, la óptica integrada o la comunicación cuántica. Las tecnologías que se acaben imponiendo deberán integrar mayor eficiencia energética, potencia y flexibilidad para las industrias de los móviles y los dispositivos vestibles.

Uno de los mayores retos actuales a nivel global es el cambio climático, como demuestra el primer plan de acción de carácter mundial establecido en el acuerdo de París, firmado por 195 países. Para alcanzar el control sobre el aumento de la temperatura y las emisiones, los nanomateriales serán fundamentales, ya que permiten incrementar la eficiencia energética de los procesos de combustión y del almacenamiento de la energía. Por otra parte, la nanociencia y nanotecnología tendrán un papel muy relevante en abaratar y mejorar la obtención de energía solar y el filtrado de agua y aire.

Por último, la lucha contra las enfermedades alcanzará niveles sin precedentes gracias a que la nanomedicina y los nuevos métodos personalizados de diagnosis y terapia. La nanociencia también puede introducir grandes avances en la ingeniería de tejidos, la reparación intracelular o biosensores, áreas con un gran impacto directo en la sociedad. El gran salto se conseguirá cuando la nanociencia y la nanotecnología establezcan sinergias profundas con otras disciplinas científicas en proyectos centrados en comprender el cerebro humano o que investiguen el mejoramiento humano pudiendo crear un cambio de paradigma en el actual concepto de salud humana.